Di hola a Olaf.

Se pondrá tan contento que reirá abriendo su gran bocaza, incapaz de controlar los músculos de su rostro. A menudo ríe tanto que se pone rojo como una zanahoria y las lágrimas de alegría le corren por sus mejillas gordotas.

¡Gracias! Olaf te contestará en menos de decir Hej!
Nej! Parece que algo ha salido mal... Olaf siente haberte arruinado el día y te pide que lo intentes de nuevo.